Nuevo informe expone marcadas disparidades raciales en los controles de tráfico en Florida a medida que se expande la vigilancia migratoria a pie de calle
MIAMI, Fla. – La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles de Florida (ACLU) y LatinoJustice PRLDEF publicaron hoy un nuevo informe, “Discriminación en marcha,” que revela graves disparidades raciales en las prácticas de control de tráfico de la Patrulla de Carreteras de Florida (FHP).
Basándose en datos de registros públicos de 2022 y 2024, el informe expone disparidades generalizadas y sistemáticas en las prácticas de control de la FHP, donde los conductores negros e hispanos son los más perjudicados por el perfilamiento racial. Aunque la población negra representa solo el 15% de la población de Florida, los conductores negros son el grupo con mayor representación desproporcionada en los controles de tráfico. El informe también revela que los conductores hispanos son arrestados casi el doble de veces que los hispanos en los controles de tráfico y tienen 2,1 veces más probabilidades de ser arrestados; desigualdades que la agresiva expansión de los acuerdos 287(g) en Florida está destinada a agravar.
En 2022, el gobernador DeSantis promulgó el Proyecto de Ley del Senado 1808, convirtiendo a Florida en el primer estado en exigir la participación en el programa 287(g) a todas las agencias policiales que operan centros de detención a nivel de condado, ampliando así programas largamente asociados con la discriminación racial y las violaciones de los derechos civiles. En 2025, la Patrulla de Carreteras de Florida (FHP) fue aún más allá, convirtiéndose en la primera agencia estatal del país en suscribir un acuerdo 287(g) bajo el modelo de “Grupo de Trabajo,” transformando de hecho a las fuerzas del orden estatales en una fuerza de deportación.
“Cuando la discriminación racial se convierte en política, el control del tráfico deja de centrarse en la seguridad pública y se convierte en un instrumento de injusticia,” declaró Bacardi Jackson, Directora Ejecutiva de la ACLU de Florida. “La Patrulla de Carreteras de Florida (FHP, por sus siglas en inglés) tiene un largo historial documentado de prácticas discriminatorias en la aplicación de la ley, donde los floridanos negros han sido objeto de sospecha, estereotipos y arrestos injustos durante generaciones. Ahora, estos mismos perjuicios se han extendido a las comunidades hispanas, impulsados por la retórica cruel y la agenda antiinmigrante de los líderes estatales. Estamos presenciando cómo las detenciones de tráfico rutinarias se utilizan como arma para impulsar la deportación en tiempo real, amenazando el debido proceso y el derecho a la igualdad ante la ley de todas las personas en Florida. Este patrón de acoso avalado por el estado [Michelle 3.1] debe terminar, y quienes tienen la responsabilidad de la supervisión deben rendir cuentas.”
El informe concluye que existen disparidades sistémicas en las prácticas de la FHP, como lo demuestran las disparidades raciales y étnicas consistentes y estadísticamente significativas que no pueden explicarse por el tipo de infracción, el género del conductor u otros factores medidos. Entre otros hallazgos clave, se descubrió que las disparidades son más pronunciadas en las unidades que cubren áreas predominantemente blancas con poblaciones hispanas más pequeñas, lo que indica que el sesgo puede ser más grave donde los conductores pertenecientes a minorías son más visibles o vulnerables. Además, la concentración de arrestos de conductores hispanos sugiere que las infracciones de tránsito podrían estar funcionando como un pretexto para la aplicación de las leyes de inmigración, transformando potencialmente las infracciones de tránsito rutinarias en puntos de entrada para la deportación. Estas disparidades no son aleatorias ni fortuitas, sino que representan patrones persistentes que plantean serias preocupaciones constitucionales.
“En un estado con una de las poblaciones latinas más grandes del país, estos patrones injustos de control de tránsito siembran miedo y desconfianza,” afirmó Stephanie Cordero, abogada principal de Derechos de los Inmigrantes en LatinoJustice PRLDEF. “Cuando los conductores inmigrantes latinos tienen el doble de probabilidades de ser arrestados por infracciones de tránsito, se siembra el miedo y nuestras comunidades se vuelven menos seguras. El perfilamiento racial no solo infringe la ley; destruye la confianza y destroza familias. Nadie debería tener que preocuparse de que una detención pueda resultar en arresto o deportación.”
El informe advierte que, sin reformas significativas para abordar el sesgo en la aplicación de las normas de tránsito, la expansión sin precedentes de los acuerdos 287(g) en Florida exacerbará el perfilamiento racial, socavará la seguridad pública y expondrá al estado a costosos litigios y posibles investigaciones por violación de derechos civiles.
El informe completo se puede consultar en https://www.aclufl.org/publications/discrimination-in-overdrive-floridas-immigration-crackdown-fuels-racial-profiling-in-traffic-stops/.
New report exposes stark racial disparities in Florida traffic stops as street-level immigration enforcement expands
MIAMI, Fla. – The American Civil Liberties Union of Florida and LatinoJustice PRLDEF today released a new report, “Discrimination in Overdrive,” unveiling severe racial disparities within Florida Highway Patrol (FHP) traffic enforcement practices.
Drawing on public records data from 2022 and 2024, the report exposes rampant and systematic disparities within FHP’s enforcement practices, with Black and Hispanic drivers facing the brunt of racial profiling practices. Even though Black people make up only 15% of Florida’s population, Black drivers are the most disproportionately overrepresented group for traffic stops. It also finds that Hispanic drivers are arrested at nearly twice their representation in traffic stops and face 2.1 times higher odds of arrest — inequities that Florida’s aggressive expansion of 287(g) agreements is poised to worsen.
In 2022, Gov. DeSantis signed Senate Bill 1808, making Florida the first state to mandate 287(g) participation for all law enforcement agencies operating county detention facilities—expanding programs long associated with racial profiling and civil rights violations. In 2025, FHP went even further, becoming the first state agency in the nation to enter into a “Task Force Model” 287(g) agreement, effectively transforming state law enforcement into a deportation force.
“When racial profiling becomes policy, traffic enforcement is no longer focused on public safety – it becomes an instrument of injustice,” said Bacardi Jackson, Executive Director of the ACLU of Florida. “FHP has a long, documented history of discriminatory enforcement, where Black Floridians have been targeted by suspicion, stereotypes, and unjust arrests for generations. Now those same harms have spread into Hispanic communities fueled by the cruel rhetoric and anti-immigrant agenda of state leadership. We are witnessing routine traffic stops being weaponized to drive deportation in real time – threatening the due process and equal protection rights of every person in Florida. This pattern of state-sanctioned harassment [Michelle 3.1]must end –and those entrusted with oversight must be held accountable.”
The report concludes that systemic disparities exist within FHP enforcement practices, as evidenced by consistent, statistically significant racial and ethnic disparities that cannot be explained by violation type, driver gender, or other measured factors. Among other key findings, it discovered disparities are most pronounced in troops covering areas predominantly white regions with smaller Hispanic populations, indicating that bias may be most severe where minority drivers are most visible or vulnerable.
Additionally, the concentration of arrests of Hispanic drivers suggests that license violations may be serving as a proxy for immigration enforcement, potentially transforming routine traffic violations into entry points for the deportation pipeline. These disparities are not random or incidental but represent persistent patterns that raise serious constitutional concerns.
“In a state with one of the largest Latino populations in the country, these unfair traffic enforcement patterns spread fear and mistrust,” said Stephanie Cordero, Senior Counsel for Immigrant Rights at LatinoJustice PRLDEF. “When Latino immigrant drivers are twice as likely to be arrested for traffic violations, it sows fear and makes our communities less safe. Racial profiling doesn’t just break the law; it breaks trust and tears families apart. No one should have to worry that being pulled over could lead to detention or deportation.”
The report warns that without significant reforms to address bias in traffic enforcement, Florida’s unprecedented expansion of 287(g) agreements will exacerbate racial profiling, undermine public safety, and expose the state to costly litigation and potential civil rights investigations.
The full report can be seen at https://www.aclufl.org/publications/discrimination-in-overdrive-floridas-immigration-crackdown-fuels-racial-profiling-in-traffic-stops/.













